Conocí
a esta autora por las redes sociales y la verdad es que me pareció bastante
simpática. Su libro me llamó bastante la atención así que lo añadí a mi lista
de pendientes. Y por fin lo leí. Debo decir que si hubiera sabido que me iba a
gustar tanto no habría tardado tanto en empezarlo.

Entre
Sara y Daniel empezará una preciosa historia, en la que la relación con Antonio
y la negativa de Daniel a atarse a alguien harán que no sea un camino de rosas…
El
personaje de Sara me encanta, no es la típica protagonista fuerte, pero tampoco
es débil: es muy sensible y comete en mi opinión fallos que cualquiera
cometeríamos en su lugar. Porque sí, e mi opinión comete muchos fallos, y el no
saber lo que quiere hace que los demás tampoco tengan claro cuáles son sus
objetivos. Real como la vida misma.
Eso
sí, la historia de Sara te enseña que más vale ser sinceros, decir la verdad
siempre, sin medias tintas, porque por el camino se puede hacer mucho daño y
llegar a situaciones muy difíciles.
Pero
los personajes secundarios son lo que de verdad hacen de esta historia algo
diferente y especial. La importancia de la amistad, la dificultad de la
convivencia y saber que tus acciones y emociones afectan a los que te rodean. Y
como, pese a todo, los amigos están ahí y saben perdonar y cuidar.
Irlanda
se convierte en protagonista de este libro con sus paisajes y con la vida en la
ciudad, Dublín, tan maravillosa. Tuve la ocasión de visitar aquel precioso país
y con las imágenes del libro he vuelto a situarme en sus calles, sus parajes,
su magia. Dublín es única, y esta historia la describe a la perfección.
Este
libro está escrito con una dulzura y una delicadeza que lo hacen único. El
tacto con el que toca diversos temas hace que te sientas increíblemente
identificada con la protagonista, sobre todo por su lucha por conseguir su
libertad y sus ganas de traspasar fronteras y conocer mundo.